EDITORIAL | ¿De quién es el poder en la Torre?

El Palacio de la Torre, sede de la Gobernación de Boyacá, tuvo como huésped en al anterior administración a Jorge Eduardo Londoño y parece que su fantasma quedó rondando en este muy tunjano recinto político.

Las innumerables denuncias hechas en público y privado, apuntan a que Londoño está gobernando “en cuerpo ajeno” y que el actual mandatario, José Rozo Millán, simplemente dejó el cargo para quitarse de encima la presión politiquera.

Resulta muy extraño que antes de irse, a tomar una licencia de tres meses por razones de salud, Rozo emitiera un comunicado asegurando que no se harían cambios en el gabinete. Sin embargo el cambio se hizo.

No deja de ser extraño que luego de los cambios en el gabinete se supiera de un supuesto pacto entre Londoño y algunos congresistas de Boyacá para que, a cambio de burocracia, los “padres de la patria” le echaran una manito a Londoño para que la Procuraduría no lo inhabilite en su aspiración de ser Senador o  gobernar nuevamente, en “cuerpo propio” a Boyacá.   

La politiquería ramplona y sucia que se ejerce en Boyacá, ha vuelto por sus fueros. Es imposible creerle a alguno de los personajes involucrados en este caso.

Boyacá ha avanzado en los últimos años, es innegable. Pero ¿a que costo? La corrupción no puede simplemente cambiar su discurso y disfrazarse para intentar pasar inadvertida.

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