Opinión | Pares y nones

Opinión | Pares y nones

Por: Carlos Carreño | La labor que ha desarrollado el Instituto de Cultura y Bellas Artes de Duitama CULTURAMA, en medio de su contexto inmediato ha sido loable, en la medida  en que se logro introducir dentro de las lógicas cotidianas de una ciudad que día a día crece más, y que requiere de espacios que permitan a sus habitantes acceder a servicios y bienes culturales, como necesidad humana vital y deber institucional de cualquier administración.

Durante las dos últimas administraciones la casona de este Instituto ha sido escenario de grandes transformaciones y cambios, tanto conceptuales como estructurales, que de alguna manera u otra lo han fortalecido como significante.

La administración pasada, que llevo a Carlos Salcedo a ser el Director General, trajo consigo una apertura inimaginada para que las diversas aéreas del quehacer cultural contaran con voz y protagonismo dentro de la construcción de la otrora cívica ciudad.

Se impulso el programa Técnico en Artes plásticas (proyecto creado por el maestro duitamense Neil Avella), la conformación y fortalecimiento de grupos artísticos, se intento abrir espacios a la teorización con los desvalidos Comité de Asesoría Curatorial y Centro de Investigaciones sobre Arte Regional, proyectos que no alcanzaron a florecer pero que quedaron planteados teóricamente.

La Zocan Departamental de Artes Plásticas se reestructuró a través de un proyecto bastante amplio y ambiciosos que pretendía convertir a ese evento (uno de los más antiguos para confrontación de propuestas artísticas en el Departamento) en encuentro del quehacer planteado desde una perspectiva contemporánea que trascendiera la simple exhibición y permitiera un acercamiento más eficaz de la población, a partir de estrategias museográficas y planteamientos museológicos profesionales y serios que obviamente reclaman mayor atención en la creación de espacios físicos dignos para las exposiciones.

La llega de Ricardo Bautista a la Dirección ha consolidado la imagen de CULTURAMA como ente rector de la cultura en la ciudad, pero ha traído consigo algunos cambios que interrumpen procesos ya iniciados. A pesar de que el Maestro Bautista, respaldado por el éxito logrado en Paipa, ha tomado en serio la misión de reestructurar al Instituto, ha caído en algunas acciones que generan inquietud y muchas preguntas.

El aplazamiento del Programa Técnico en Artes Plásticas, que ya contaba con dos promociones, que alcanzo a tener ochenta estudiantes en cuatro semestres y tenia una planta de profesores de alto nivel, la desaparición del único espacio de exposición para convertirlo en sala de lectura (Galería Ernesto Cárdenas Riaño), el unilateral y sesgado impulso a su área de interés: La Música Colombiana, y un intento por replantear la Zocan sin siquiera conocer el proyecto base, que al ser de mi autoría lo conozco a la perfección y doy fe de que se trata de un documento muy completo, solido en sus planteamientos, lógico en términos espacio temporales y necesario para el desarrollo de la plástica y las artes visuales en nuestra región.

Ojala el Maestro Bautista se asesore de profesionales en cada área, pero profesionales de verdad y no charlatanes de ocasión como los que pululan en nuestro contexto, pues nadie niega su profundo conocimiento y experiencia musical, pero lenguajes como el teatro y la plástica son otras disciplinas complejas que requieren de impulsores conocedores del tema, mas aun cuando se involucra la pedagogía, para que no se caiga de nuevo en la caduca pesca de talentos y el convenio con colegios que se inicia el próximo mes se convierta en verdadero laboratorio de innovación pedagógica desde el arte.

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