domingo, 01 de febrero de 2009
La mercantilización en que las Farc han convertido a los colombianos secuestrados por ellos, es una afrenta al pueblo de este país.
Como mercancías, que se cambian por “pauta publicitaria” en los medios de todo el mundo, han tratado a las víctimas y a sus familias.
Esta liberación a cuenta gotas es un circo organizado por los narcotraficantes y terroristas de las Farc que, secundados por la senadora Piedad Córdoba y un grupo de “intelectuales”, posan de “santas palomas” que están haciéndole un favor al país y un guiño a la paz.
Pero nada más mentiroso e hipócrita. Las Farc, como viejos jugadores de póquer, están “cañando” para poder ganar tiempo e intentar recuperar su muy deteriorada imagen.
Alargar el tiempo y esperar a que el Presidente Uribe, su más férreo opositor, defina si quiere o no buscar la reelección parece ser el objetivo. Alargar las liberaciones el mayor tiempo posible les garantiza su ansiada exposición mediática.
Pero los colombianos debemos mantenernos dignos y firmes. Mientras persistan en el secuestro, extorsionen, asesinen, narcotrafiquen y el terrorismo sea su método, Colombia los seguirá rechazando.
Ellos no nos representan, no son ejército de nadie.
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