El asesinato de un niño de once meses en Chia demostró que los “grandes medios” colombianos no son más que unos vampiros que se aprovecha de hechos como este para vender hasta la última gota de sangre.
Esta semana todos los medios y sus periodistas se acordaron de la crueldad que se ejerce contra los niños en este país. Fue una verdadera vergüenza las grandes transmisiones por los canales nacionales, por las radios, por los periódicos como si se tratara de un concierto.
Del aberrante acoso a la familia del menor, la crueldad de la búsqueda de declaraciones, del miserable uso que se dio a la madre.
La morbosidad del ser humano es entendible, lo que no se puede aceptar es que los medios la usen para obtener su ansiado rating, para sumar más en el amañado EGM.
La prensa en Colombia carece ética o la ha refundido en los escritorios de editores y directores. En Colombia donde todos los días hay un escándalo la tragedia de los niños es ignorada, lo ha sido por décadas.
Pero esta semana un hecho ocurrido en cercanías de Bogotá les fue muy conveniente a los medios. Pero los otros cientos de actos contra los menores no pasan de ser simples estadísticas.
Este escándalo se ha enfriado, ya no hubo más sangre que exprimirle, ya ha pasado a ser un simple hecho más de esta Colombia enferma.
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