Mientras que en los consejos comunales los alcaldes tienen que rogar y pelear por un minuto de atención del Presidente y sus funcionarios, los mafiosos y sus abogados entran al Palacio Presidencial sin problemas.
Eso al menos, es lo que demuestra el escándalo acontecido la última semana en que se supo del ingreso del abogado de alias “Don Mario” y del ex paramilitar desmovilizado alias “Job”.
Ante esto, el país está perplejo. El Presidente ha salido a acusar a congresistas, a destapar viejos procesos ya juzgados, a continuar deslegitimando el papel de la Justicia y del Legislativo. Esto parece un acto teatral muy bien montado para generar “una hecatombe”.
Pero lo triste de todo esto es que en medio de dimes y diretes, de ires y venires, de chismes y respuestas, el país sigue sin saber la verdad de las relaciones entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial con las mafias del narcotráfico.
Si duda, en cada uno de estos poderes deben haber “manzanas podridas”, pero lograr esclarecer cuáles son en un clima tan turbio parece ser imposible. Más aún cuando los grandes medios son “idiotas útiles” al servicio de intereses en la sombra.
Cuando el Regenerador escribió aquello de “cesó la horrible noche”, se equivocó. La horrible noche no ha acabado, apenas estamos empezando a comprender que estamos inmersos en ella y que mientras no brille la luz de la verdad, dócilmente las palabras de nuestro himno serán realidad.
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Se realizó el consejo comunal de gobierno en Garagoa, el Presidente aseguró que “hay que pensar mucho en Boyacá en estos tiempos, porque estamos en las vísperas del Segundo Centenario de la Independencia, y tiene que ser una época de avances para Boyacá”. Ojala los buenos propósitos no se queden sólo en palabras y que Boyacá no viva sólo del recuerdo de viejas glorias.
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