EDITORIAL | La fiesta que estábamos esperando

Desde los años 50 los boyacenses hemos sido aficionados al fútbol, pero esa afición siempre ha estado ligada a equipos lejanos, o en su defecto a los que geográficamente están más cerca, como el caso de Millonarios o Santa Fe.

Siempre hemos vivido y sufrido con esos equipos ajenos. Pero ahora que tenemos equipo, que se está formando afición, con sólo un par de años de estar en nuestro departamento el Boyacá Chicó le entrega a esta tierra la recompensa de una final, la posibilidad de un título que verdaderamente podamos sentir como propio.

Los ajedrezados de Eduardo Pimentel llegaron a Boyacá y contaron con el decidido apoyo de la administración departamental, con el impulso de la empresa privada y poco a poco ha ido ganando adeptos que lo respaldan en al independencia.

Tiene al frente un rival de muchos quilates, el América de Cali, el deber nuestro es hacerle fuerza a nuestro equipo. Con buen fútbol es posible que le veamos dar su primera vuelta el próximo domingo en Tunja.

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