Colombia, el país de los amores insondables y los profundos odios, le perdonaría al presidente de la República cualquier nexo con paramilitares y parapolíticos si los tuviera.
No sólo lo perdonaría, sino que lo premiaría con un tercer periodo. ¿por qué? Por que más allá de la profunda crisis de la política nacional, Uribe ha sabido llevar al país a una mejora en muchos campos: la inversión económica, la seguridad, el desmantelamiento de organizaciones armadas.
Y aunque el proceso con los paramilitares parece viciado, lo que sí es cierto es que se hizo, que los familiares de las víctimas pueden hacer lo que nunca antes en la historia de Colombia habían podido hacer: protestar abierta y públicamente, pedir reparación y exigir condenas a los culpables.
Nada de eso sería posible si no tuviéramos un presidente serio y trabajador. Cualquier sucesor de Uribe tendrá que demostrar una capacidad de trabajo superior a la del actual Presidente. Infortunadamente para el país, no se ve en el escenario una figura que quepa en los zapatos de Uribe.
Por eso, para el país sería preferible un tercer periodo de un Uribe comprometido, que tener que lidiar con un nuevo Presidente que no sea capaz de hacer lo que ha hecho el actual mandatario.
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