Por un lado Héctor Heli y por el otro Edgar Espíndola se han hecho notar durante la última semana por sus acciones en el Congreso de la República.
Estos dos personajes estuvieron presentes en los medios pero no por sus acciones en bien de Boyacá o por proyectos útiles para el país. Rojas fue puesto en el banquillo de los medios por su pelea con Ginna Parody sobre los riesgos del embarazo después de los 35 años, que según la senadora es discriminatorio.
Por otra parte está el absurdo proyecto de ley presentado por Espíndola que busca sancionar con multas de hasta 8 millones de pesos a los infieles. El senador y ex alcalde de Sogamoso, con el fanatismo de un cristiano a ultranza, busca castigar a los que por infidelidad sean capaces de desintegrar a su familia.
Mientras el congreso es repudiado por el pueblo colombiano que no deja de pensar en que este órgano es sinónimo de corrupción, mientras se derrumba pieza por pieza producto de la parapolítica, este par de “personajazos” generan las controversias más ridículas.
En lugar de buscar sacar a Boyacá de los listados críticos de pobreza extrema, de mala cobertura de salud y educación, del pésimo suministro de agua potable, ellos buscan un protagonismo absurdo en los grandes medios.
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