La aparente decisión de Ingrid Betancourt de inmolarse no es descabellada, ni está lejos de ser el peor escenario que se puede plantear para los secuestrados.
Ingrid ha sido combativa y rebelde en sus seis años de cautiverio, pero tal vez ha comprendido que dejarse morir puede ser el golpe más letal que puedan recibir las Farc. Su muerte cerraría para siempre las puertas abiertas que Francia tiene a este grupo para que la liberen y obtengan a cambio un reconocimiento político.
Con Betancourt muerta Francia se alejaría del proceso con este grupo criminal y se opondría a retirar a las Farc de la lista de grupos terroristas, además de que en ese país se abriría la puerta para que, bajo ninguna circunstancia, las Farc puedan librarse del juicio de la Corte Penal internacional.
Ingrid secuestrada es una pieza de negociación para las Farc, Ingrid muerta es una sentencia para esos terroristas.
El gobierno Uribe, esta semana, ante la supuesta gravedad de Betancourt ha tomado decisiones como la de liberar a todos los miembros de las Farc presos en Colombia, pagar recompensas, e incluso la inesperada de que aquellos guerrilleros que entreguen secuestrados no serán encarcelados.
Colombia, Francia y la comunidad internacional han demostrado su disposición a negociar y lograr un acuerdo que lleve a al liberación de los secuestrado, una acuerdo que se requiere con urgencia.
Pero ante la obstinación y estupidez de la dirigencia de las Farc, tal vez Ingrid haya tomado una decisión: sacrificarse por Colombia. Tal vez por su mente pasen las palabras de Bolívar “si mi muerte contribuye…”
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