El ministerio de Minas e Ingeominas presentaron esta semana un dato escalofriante acerca de los riesgos que se generan en la practica de la minería: “El caso de Boyacá es crítico”.
La minería en esta zona del país se hace en condiciones poco técnicas y con alto riesgo para la vida de los mineros, entre los que se cuentan cientos de mujeres y menores de edad.
Esta semana ocho personas murieron en Gámeza, al tratar de ganar su sustento 160 metros bajo tierra, en una explotación ilegal de carbón. Aunque el gobierno de Gámeza conocía de la ilegalidad de la mina, no la cerró.
Esta es otra de esas tragedias anunciadas que se quedarán pronto en el olvido general, pero no para las viudas y los huérfanos.
La atención de las autoridades no puede quedarse sólo en un simple monitoreo de los yacimientos, sino que se debe invertir en tecnificación de la explotación minera y en una mejora de las condiciones sociales que rodean a los mineros.
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