EDITORIAL | El infierno de Benedicto XVI

El Papa salió esta semana con una absurda estupidez, inaceptable en nuestros tiempos: “el infierno existe”.

Después de muchos siglos de dominación mental ejercida sobre millones de seres humanos por la iglesia católica, usando el terror como método, se sabe que el infierno no es más que un invento usado para atemorizar a los ignorantes.

Bien clara es la Biblia en la que esa figura de tormento no existe. Allí se habla de la muerte como de un estado de inconsciencia absoluta, nunca de la eterna tortura. El papa Juan Pablo II ya había aceptado el error.

Pero ahora Joseph Ratzinger le dice a sus súbditos que vuelvan a preocuparse, a atemorizarse y a pensar en el fuego eterno. En lugar de orientar a esos millones hacia la verdad de Cristo y amor fraterno.

Los apocalípticos dirían sin dudarlo que esas son las muestras de que la iglesia católica es “la gran ramera” de la que habla el libro de Juan.

De seguir como va, Ratzinger revivirá en poco tiempo la inquisición, las guerras “santas” para recuperar Jerusalén y quemará vivos a quienes tengan un pensamiento libre, a aquellos que duden de la existencia de Dios y por su puesto a quienes usan la tecnología en cualquier forma, incluido usted amigo lector, porque con seguridad el uso de la Internet será un grave pecado para ese Papa nostálgico del medioevo.

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