Con un sentido adiós fue sepultado el pasado viernes el Presidente Alfonso López Michelsen, en el cementerio Central de Bogotá.
López falleció en la madrugada del miércoles 11 de julio y su féretro fue expuesto en cámara ardiente en la sede del Capitolio Nacional.
El día de su fallecimiento el Presidente Álvaro Uribe lo calificó como “lúcido discrepante, dinamizador permanente de nuestra democracia”.
Por su parte la senadora Cecilia López aseguró que con la muerte de López “la empresa de la paz en Colombia pierde a uno de sus mayores luchadores y, por ello, el máximo homenaje que le puede rendir el liberalismo a su memoria, es asumir con decisión, su bandera sobre el Acuerdo Humanitario”.
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