La visita del líder de un decadente imperio a sus colonias se convierte en todo un acontecimiento. Para Bush visitar Latinoamérica debe ser una de esas terribles obligaciones que le toca cumplir por estar frente al poder del imperio.
Aquí los preparativos son extremos como si se tratara de la visita del Señor Dios del cielo, “21 mil policías cuidarán visita del presidente Bush a Bogotá”.
Pero en realidad ¿a qué viene Bush? Tal vez a tratar de recuperar el liderazgo que ha perdido su política ante el avance de la izquierda democrática en la región.
Colombia se convierte, como siempre, en su “principal aliado”, por no decir que en estado más arrodillado y en el enclave desde donde combatir la férrea resistencia del gobierno de Hugo Chávez o la tendencia de izquierda de los gobiernos de Chile, Argentina, Brasil y Bolivia.
La visita de Bush poco o nada le aportará a la geopolítica regional. Es un líder sin liderazgo y sin credibilidad, por lo tanto su visita sólo servirá para conocer despliegues de seguridad sin precedentes.
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