El poeta boyacense Julio Flórez escribió “todo nos llega tarde, hasta la muerte”. Esa, lamentablemente, parece ser la inevitable sentencia que dirige nuestro país: “todo nos llega tarde”.
La atención del Estado no llegó a tiempo y los niños de Chocó se murieron de hambre y enfermedades asociadas con la mala calidad del agua. Tarde llegó es para ellos el show televisivo del presidente Uribe y sus ineptos servidores del sector salud.
Pero este ejemplo se repite por todo el país, los auxilios después de la inundación, de la masacre, del secuestro, de la toma; la atención después del “paseo de la muerte”; la investigación “exhaustiva” después del asesinato, del caso de corrupción o de hurto calificado.
Es cierto que todo esto ha ocurrido en Colombia desde que el país se hizo República, no le corresponde sólo al gobierno Uribe, pero el cambio que ha propuesto nuestro líder para cambiar al país se quedó en la mano fuerte y se olvidó del corazón grande.
Es una lástima que la segunda parte de la frase del poeta no se cumpliera, por que a ellos la muerte no les dio tiempo, no les llegó tarde.
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