Darío Arizmendi, director del noticiero “Hoy por hoy” de Caracol Radio, tuvo que salir del país debido a una amenaza contra su vida proveniente de una agrupación subversiva.
A mucha gente de este país les parece una periodista “parcializado y amañado”, sin embargo, nada justifica el hecho de que su vida sea puesta en riesgo.
La libertad de prensa consagrada por la Constitución Política de Colombia debe ser llevada a la práctica y no sólo quedarse como letra muerta en el papel.
Por fortuna para Arizmendi la cadena radial tiene sede en diferentes países y podrá seguir realizando su trabajo desde el exterior.
Esta fortuna no la tienen cientos de periodistas de medios locales y regionales que arriesgan su vida por informar objetivamente en zonas de conflicto.
Muchos han tenido que salir del país y silenciar sus voces. Pero la verdadera tragedia la vive Colombia con los periodistas asesinados.
Nada justifica la muerte de un comunicador y mucho menos el silencio. El derecho y deber de informar sobrevive y es más fuerte que la armas de los violentos.
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