Absoluta vergüenza se siente al ver las cifras sobre desnutrición en Colombia, que muestran que los casos más dramáticos se encuentran en Boyacá.
Los municipios de Pachavita, Betéitiva y Caldas son, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), los más afectados por la desnutrición en el país. Allí 14 de cada 7.000 personas se mueren por desnutrición.
¿Cómo es posible que pase esto en un departamento tan lleno de riqueza? ¿A manos de quién están llegando las regalías que recibe el departamento por la explotación petrolera y qué hacen nuestros ineptos dirigentes para gestionar recursos que acaben de una vez con esta lamentable situación?.
Parece que estas preguntas no hay quién las responda y mientras tanto las condiciones de vida de los campesinos boyacenses empeoran, incluso antes de que entre en vigencia el TLC.
Y mientras esto sucede en nuestro departamento, el senador Ciro Ramírez se dedica muy orondo a promover un tercer mandato de Álvaro Uribe.
Senador por qué en lugar de andar de “pitonisa” no busca y gestiona soluciones que acaben con la miseria que campea en Boyacá, a hacer que se cumpla con el Plan 2.500 en lo que corresponde a nuestra tierra.
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