EDITORIAL | Pena ajena

El espectáculo mediático en que se convirtió el regreso a la libertad del ex ministro Fernando Araujo. Como si no fuera suficiente la tragedia de estar secuestrado por seis años, los medios hicieron de su situación un espectáculo de farándula.

Con grandeza y dignidad el señor Araujo relató su sufrimiento y la pena que tuvo que soportar al retornar a al libertad para descubrir que su matrimonio había terminado.

Estos que deberían ser temas de su fuero interno, que debían ser respetados por simple derecho a su intimidad, fueron aireados como chismes de farándula.

Pena ajena se siente cuando una situación tan dolorosa e íntima es tomada como “tema del día”, comentada sin respeto, sin demostrar ninguna consideración por las personas directamente afectadas, olvidando que ellos deben estar sufriendo por una situación que sólo tiene un culpable: el secuestro y sus artífices.

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