Termina 2006 y ya empezamos a preocuparnos con la venida de 2007. La alarma no proviene de las fiestas y guayabos de esta época, sino del alza paupérrima del salario mínimo, de la reforma tributaria y de las obligadas alzas en las tarifas de los servicios públicos.
No se acaba 2006 y Sogamoso ya ajustó la estructura tarifaria para el impuesto predial de 2007, así como el alza en el costo del transporte publico.
Tributar no es malo, de hecho en países dónde las condiciones de vida ofrecidas por el Estado son óptimas, el costo de los impuestos es elevado, pero quienes tributan lo hacen con gusto, ya que ese dinero se reinvierte en su bienestar.
Cosa bien diferente vivimos en estas tierras, donde la tributación sirve para llevar los bolsillos de unos pocos, mientras las obras se demoran eternidades y casi siempre se entregan inconclusas o mal terminadas.
Empezará 2007 y veremos cómo se gastan los impuestos de los sogamoseños.
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