La decisión del Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, de dar fin al proceso que buscaba el acuerdo humanitario para la liberación de secuestrados, tras la explosión del carro bomba del jueves, ha demostrado que este es un gobierno ambiguo y cuyas Fuerzas Militares son débiles.
Apoyamos, al igual que la mayoría de colombianos, la lucha contra el terrorismo, pero preguntamos, ¿cómo es posible que explote una bomba en el corazón académico delas Fuerzas militares?. Este hecho ha sido tan inusual que parece más un montaje. Demasiadas dudas y poca credibilidad ofrecen nuestras instituciones armadas.
Es una lástima que bajo el amparo del discurso guerrerista se suspenda la esperanza de liberación de los secuestrados. "La liberación a sangre y fuego" es un camino doloroso, incierto e indeseable.
No importa que oscuros intereses activaron el bombazo del jueves, lo cierto es que nuevamente son el pueblo colombiano, las madres, los hijos, las esposas y los mismos secuestrados quienes sufren, los que aportarán la sangre que no dejará de derramarse en nuestro país.
Señor Presidente, la dignidad de la Patria sólo se podrá lograr con la libertad de los secuestrados y acabando con el hambre, la inequidad, los asesinatos y las desapariciones.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Comentarios
Publicar un comentario
Leave a comment. Thanks!
Comentarios de Facebook