Es una verdadera vergüenza la actitud de Eduardo Pimentel, presidente del equipo Boyacá Chicó, quién aún no ha aprendido a perder y siempre está haciendo declaraciones en contra de los árbitros.
Si es cierto como dice que al Chicó le "están dando pito" pues que lo demuestre o si no, que no le haga daño a la imagen de Boyacá que con tanto cariño ha acogido al equipo que el señor Pimentel creó en Bogotá.
Lo más triste de esta absurda actitud es que mientras se trata de crear afición llevando a los jugadores a los colegios para que compartan su talento con los niños, el belicoso director se dedica a dar tan mal ejemplo en los medios de comunicación.
Y dónde queda la autoridad que pueda tener la Gobernación, que está invirtiendo cuantiosos recursos en mantener este equipo adoptado, y del que se espera mucho pero que poco se logra.
Cuidado Pimentel, la idea es hacerle buena imagen al deporte boyacense no desprestigiar a la gente de esta región, bien conocida por su calma y paciencia. Ya que está aquí, aprenda, o váyase con su equipo a jugar en Bogotá delante de menos de cien espectadores.
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