EDITORIAL | El golpe nuestro de cada día

Nada justifica que se golpee a una mujer, ni celos, ni machismo, ni razón. Pero es horroroso comprobar que es este país de escándalos e inmediateces sólo hasta que una mujer de estrato seis decidió denunciar ante los medios de comunicación la golpiza de que fue víctima, sólo entonces, Colombia decida poner encima de la mesa el tema y discutirlo.

Pero, ¿qué hay de nuevo en este tema? Nada, en Colombia esta es la realidad de miles de mujeres que son golpeadas y maltratadas física y psicológicamente por sus esposos, compañeros y familiares, además de que en muchos casos son violentadas sexualmente.

Ahora la pregunta obligada es: ¿va a pasar algo?

Sinceramente no lo creemos, nuestros fofos legisladores están más enfocados en introducir "micos" que les sirvan para engordar sus billeteras, que en detener la violencia contra niños y mujeres.

El cambio de costumbres debería, en parte, ser el resultado de una legislación fuerte que le haga pensar al agresor si vale la pena darle puños y patadas a una mujer o ir a la cárcel, no por dos o tres días, sino por años.

Desafortunadamente las mujeres de los estratos bajos, que son el mayor porcentaje de víctimas, no van a denunciar por que dependen económicamente de sus agresores, así que esta desgracia no se va a detener con el escándalo mediático. Qué lástima.

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