Más allá de las estadísticas sobre accidentalidad en las carreteras de Boyacá está el tema de la irresponsabilidad de los conductores.
Aunque se instalen cámaras a lo largo de todas las vías boyacenses o reductores de velocidad, como absurdamente se propuso en el Consejo de seguridad vial en Boyacá, eso no servirá de nada mientras el problema siga siendo de mentalidad.
Las malas conductas que presentan los conductores boyacenses frente al volante, como manejar embriagados, no usar cinturones de seguridad o el exceso de velocidad no se controlan solamente pintando estrellas en la carretera ni con medidas represivas y coercitivas.
A los conductores de Boyacá les hace falta cambiar su mentalidad y por lo que se ve, es lo menos piensan hacer, así que los conductores de ahora están echados a perder y desgraciadamente con ellos la vida de muchos.
Mejor será empezar a educar a los niños que serán los conductores del futuro y asegurarnos de que no se repita la mala educación de los actuales para que Boyacá tenga un mañana sin muertos en sus carreteras.
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