Editorial | Violencia intrafamiliar, el círculo vicioso de nuestra sociedad

Editorial | Violencia intrafamiliar, el círculo vicioso de nuestra sociedad

Esta semana, al igual que muchas otras, ha dado a nuestros escandalosos noticieros imágenes y hechos bestiales sobre maltrato infantil.
Pero más allá del amarillismo de la farsa televisiva está la profunda tragedia de nuestro país, en donde los niños quieren ser grandes y por eso fuman y se emborrachan. ¿Por qué querrán ser grandes? Tal vez porque siendo niños se sienten en peligro constante.

La familia se ha convertido en la mayor causante de violencia contra los menores según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar - ICBF. El año anterior se registraron cerca de 40 mil denuncias de violencia intrafamiliar.

De acuerdo con los datos de Medicina Legal, nuestro departamento es uno de los que presenta mayor incremento en las cifras de maltrato (San Andrés, Quindío, Boyacá y Amazonas).

Los padres (hombres) son los más maltratadores, seguidos de las madres y en menor grado los hermanos y otros familiares.

Esta semana se encendieron las alarmas con el homicidio de pequeños por parte de padres y padrastros. Tal es el caso de Wilmar Rodrigo Muñoz Guzmán y Linda Yira Margieri Gaitán quienes aceptaron ante un Juez de Control de Bogotá su responsabilidad en el homicidio de su hijo, ocurrido el pasado 10 de enero. O el de José Adrián Grajales Sánchez quien fue condenado a 17 años y cuatro meses de prisión por el homicidio de su hijastro de cuatro meses de edad el 5 de noviembre de 2005 en Dosquebradas (Risaralda).

Estos casos se reproducen por miles en Colombia y deberían llamar la atención de nuestros ineptos dirigentes para que se empiece a configurar desde la familia y la escuela un nuevo hombre colombiano que pueda resolver los problemas de un modo diferente a los golpes, que tenga herramientas comunicativas que le permitan argumentar sus puntos de vista sin acudir a la fácil salida del bofetón. Y más difícil, pero es responsabilidad del Estado, proveer asistencia a quienes han sufrido maltrato y violencia sexual, para que no sean los futuros maltratadores.

Este es un círculo vicioso al que parece que nadie presta atención y si no nos entrometemos seguirá creciendo y destruyéndonos como sociedad.
Excelsio Media

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