Las primeras abogando por la libertad, la transformación del estado y la inclusión de las clases populares en las decisiones, del gobierno, conformadas en un principio, por los comerciantes, indígenas, artesanos y esclavos; las segundas apoyando la tradición política de aquel entonces y conformadas por esclavistas, burócratas, terratenientes, militares de alto rango y el clero. Establecidas estas dos corriente políticas, se fue dividiendo progresivamente al pueblo, con pasiones infundadas, advertencias, arengas de supuesto orgullo, creación de simpatías y antipatías y total desconocimiento de la función democrática; situación que se fue radicalizando hasta desencadenar en las más absurdas confrontaciones, que degeneraron en cruentas acciones de violencia entre rojos y azules, sin entender los motivos de una guerra cruel, animada por sus respectivos caudillos y cabecillas, que disfrutaban viendo como el pueblo de destrozaba entre sí, sin saber por qué, mientras ellos se repartían el poder y los recursos del estado.
En el siglo XX, grupos que no compartían las ideas de liberales ni de conservadores empezaron a organizar nuevas corrientes partidistas como la Unión republicana, La unión Nacional de izquierda fundada por Jorge Eliecer Gaitán,
La alianza popular nacional Anapo, fundada por Rojas Pinilla, Partido comunista de Colombia, movimiento unitario meta político, fundado por Regina Once, Movimiento de salvación nacional, fundado por Álvaro Gómez Hurtado, nueva fuerza democrática fundada por Andrés Pastrana, Alianza democrática M19, Unión patriótica UP.
Todos con el mismo objetivo, ¨Llegar al poder a cualquier precio¨. Esto mantuvo la violencia y el atraso en el país, por la competencia planteada, en una guerra sucia no declarada que acabó inclusive con algunos movimientos.
Lo triste es que a pesar de tanto conflicto, la gente no aprendió y al contrario fue perdiendo sus ideales políticos, sus principios y valores humanos, creció el poder de las fuerzas armadas al margen de la ley, de la delincuencia común, de la politiquería, del narcotráfico y la corrupción por causa de la avaricia y los intereses particulares, con el consecuente abandono de una misión y una visión democrática de desarrollo integral para Colombia. Después surgen disque otras alternativas, el partido de la U organizado por Álvaro Uribe,
Cambio radical liderado por Vargas Lleras, Polo democrático alternativo, movimiento MIRA, Partido verde, movimiento progresistas, centro democrático otra vez con Álvaro Uribe, etc. más los movimientos de las minorías étnicas, le apostamos a esos cambios y el remedio resultó peor que la enfermedad, la izquierda llegó a lagunas posiciones de poder y resulto más inconveniente que los anteriores, surgen líderes políticos que se pelean hasta en forma personal el poder, pero coinciden en olvidarse nuevamente de la problemática del país y de la estructuración de una política de estado para el desarrollo integral de la república.
De modo que ahora existe un salpicón de colores, tendencias y poderes en los diversos partidos políticos, que propicia el acomodamiento de los líderes al sol que más caliente, mimetizándose cual camaleónes, pues el color ya no importa, pero eso sí tratando de no desentonar con los dueños del poder en su momento, si quieren perfilar su futuro en las curules parlamentarias, puestos burocráticos o gobiernos de los entes territoriales.
Así las cosas es más el perjuicio que han causado los partidos políticos al pueblo colombiano, que los beneficios, que se han podido lograr en nuestra supuesta democracia, viciada y corrupta para desgracia de todos los Colombianos. Ahora no prevalece el voto espontáneo ni de opinión ni de
libre conciencia, los candidatos son impuestos por los líderes políticos o casi heredados por los mandatarios anteriores en turno, la gente ya no pelea por política, ¡menos mal!, pero se acomoda sin mayor problema a muchas situaciones y argucias que se inventan: de compra de votos, de compromiso por mantener su puestico o de aspirar a uno, de promesas, de pactos, de pago de favores, de conseguir un contratico o por lo menos un empleo temporal o una ayudita para su barrio o su vereda.
Sin embargo el cambio aún se puede dar con las decisiones acertadas de la gente que piensa con autonomía, ética, civismo y buen criterio; motivando también la participación de aquellos que nunca han participado en las elecciones populares, y que argumentan una inconformidad, al no votar, lo que solo se traduce en un conformismo recurrente y una indiferencia perjudicial para el futuro de nuestro país.
"La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes".
Charles Bukowski
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*Dirigente gremial
+EXCELSIO

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