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Es usual que la gerente del Banco Agrario, la señora Ortiz de Ruíz, exija a sus empleados y clientes el más completo e incondicional compromiso y fidelidad con la entidad bancaria en la regional oriental, inclusive por encima de las obligaciones y necesidades familiares que puedan tener las personas, porque según ella no importan los medios, con el fin de lograr buenos resultados; que muestra siempre con el trabajo de los demás.
Pero al momento de actuar Ella si no es nada ética, leal, comprometida ni honesta y el banco sigue sufriendo malos manejos con los negocios particulares de la avezada gerente. Igual que otros casos que se han denunciado, son innumerables las ocasiones en las cuales esta señora se aprovechó de su cargo para no asumir unos costos que le correspondían o para tener unos ingresos que no fueron causados; a continuación nos permitimos enumeran unos de los cuales nos hemos enterado de muy buena fuente y otros que
continuaremos publicando periódicamente para que la opinión pública conozca su ejemplar gestión.
Durante varios años incluyo en la nómina del Banco a su conductor el señor Leonel Betancourt, lo grave del caso es que ese cargo no existe ni ha existido y fue nombrado como auxiliar bancario (de lo cual no tiene ni idea). Agrava la situación el hecho que en sus innumerables desplazamientos a Bogotá, facturaron gastos de viaje, lo que incrementó ostensiblemente el valor de este ilícito. (Recordemos que el Banco Agrario es oficial).
Cuando no pudo sostener más este atropello, cancelo el contrato del señor y en su reemplazo nombro al hijo Darío Betancourt, quien al poco tiempo ya había escalado a sénior, por encima de personas que tenían más conocimientos y habilidades. Ojalá, de este sueldo no haya aprovechado la señora para que le trabajarán gratis (como es su costumbre)
Durante muchos años, ha permanecido gran parte del tiempo en la ciudad de Bogotá, dando instrucciones a su secretaria y subgerentes para qué dijeran que estaba en una oficina de la regional o su cuento favorito, que se encontraba en la gobernación haciendo gestión comercial. Raya el descaro, que muchas de estas estadías en su apartamento en Bogotá fueron cobrados gastos de viaje, ya que el que los autorizaba era el subgerente de recursos humanos Jaime Merchán.
Una vez cambiaron el esquema, dejo de cobrarlos, pero sigue atendiendo desde Bogotá. Preocupa además que como ella tenía que firmar muchos documentos, se los enviaran una o dos veces a la semana con un funcionario de la oficina de Tunja, al cual le autorizaban gastos de viaje. Sumado esto, da mucha plata que pagan nuestros pobres campesinos boyacenses, con sus intereses y pre jurídicos para que otros se den la gran vida.
Con la ayuda de sus amigos políticos, no desaprovecha ocasión para hacerse exaltar o inclusive condecorar, lo delicado del asunto es que las recepciones que hace para celebrarlo, son canceladas por el Banco a través de su amigote Jaime Merchán, quien oculta todo como almuerzos de trabajo con el Hotel San Ignacio. Además, todos los directores tenían que traer a los alcaldes y clientes, siendo asumidos los gastos de transporte por los funcionarios, que se sabe tiene un salario muy bajo, dejando de llevar el sustento a su familia. (Pensaría ilusamente que todos ganaban como ella)
Famosas son las reuniones que hace en su casa, donde invita a todos los políticos que se quiere echar al bolsillo, para que la respalden ante las directivas del Banco. Como en el caso anterior, estas recepciones eran atendidas por el Hotel San Ignacio y luego el señor Jaime Merchán cuadraba cuentas con ellos.
Pueden preguntarles a todos los que fueron, ya que quien los atiende, llevaba el uniforme del Hotel.
Cuando decide perjudicar a algún empleado o gerente local porque no le gustó el mínimo detalle, empieza su ataque feroz y despiadado con la complicidad de su escudero Rodrigo Álvarez, que sin importar la legalidad ni justa actuación, se presta para lo que ordene esta señora.
Al gerente o empleado seleccionado se empieza por fastidiarlo con acosos laborales continuos en forma telefónica, después se le niegan los créditos, se le aumentan las metas, se inician las reprimendas por que no las puede cumplir y finalmente, se inventan dos o tres disciplinarios !injustificados por su puesto! para sacarlo del banco por inepto y falto de actitud y como si fuera poco se le prohíbe expresamente a toda la comunidad de empleados del banco, volverle a dirigir la palabra, al sacrificado como si se tátara del más vil delincuente.
Al remplazo acordado por compromisos previos, se le vuelven a bajar las metas para que cumpla sin dificultad, se le apoya en la parte comercial y de aprobación de créditos y se muestra como un supuesto acierto de tan merecido cambio, atribuyéndose toda clase de supuestos éxitos.
Caso puntual me narró el ex gerente de Miraflores, Juan Carlos Daza, que ha sido de los pocos que me ha autorizado mencionar su nombre y dice: “Muchas gracias Don Darío por defender a la gente de Boyacá; le cuento que me gusta la forma de Ud. decir las cosas con claridad y veracidad. Yo fui sacado del Banco con tres disciplinarios infundados que nunca me comprobaron, pero la mayor causal fue configurada por denunciar un mal manejo que realizó en la oficina de Miraflores el señor, Mauricio Palacios, íntimo amigo de la Gerente regional ¿Qué tan íntimo? al cual como premio lo ascendieron a gerente zonal, ahora trabaja con ella en Tunja y yo salí como el malo del paseo”
El día de Santa Patricia es de gran importancia en la regional oriental de modo que en esa fecha de su cumpleaños los gerentes zonales coordinan actividades, muestran con productos de cada región, el regalo grupal correspondiente, la actuación folclórica y la cuota muy democrática que es estrictamente obligatoria así como la asistencia, so pena de atenerse a las consecuencias advertidas por la comandante, que no deja pasar ese detalle y se constituye esta celebración en un acontecimiento cada año de condicionado cumplimiento “o las amenazas se cumplen”, como lo expresa continuamente el amanerado gerente zonal del banco en Garagóa.
En la medida que se denuncien más de estas perlas de la señora que se jacta de ser transparente, honesta y gerente ejemplar con aspiraciones de presidente del Banco, les seguiremos contando.
Darío Alvarez Morantes
Dirigente Gremial
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