Los últimos dos Gobiernos de Boyacá se han opuesto furibundamente a la venta de la Empresa de Energía de Boyacá, pero poco han hecho para que la venta no sea algo negativo.
La empresa, mayoritariamente perteneciente a la Nación, ha sido puesta en venta y en el departamento sólo de oyen llantos y quejas.
A la propuesta, hecha por Jaime Castro, para que sea el departamento el que compre la Empresa, la respuesta ha sido que no hay con qué.
Sin embargo, los Gobiernos ‘verdes’ han despilfarrado miles de millones de pesos en eventos “artísticos y culturales”. Si sumáramos lo que ha costado el Festival Internacional de la Cultura en las administraciones de José Rozo Millán y Jorge Eduardo Londoño, se vería que sí hay recursos. Lo que no hay es voluntad.
¿Por qué la Asamblea de Boyacá no ha estudiado el tema para autorizar un empréstito para esta compra?
Los gobernantes deben dejar la oposición vacía y hacer todo lo que esté a su alcance para garantizar que el patrimonio de Boyacá se quede en manos boyacenses.
Si no lo hacen ¿será que le temen a que las cuotas burocráticas acaben con la empresa? De ser así, pues que se venda la empresa al mejo postor. Mejor en manos ajenas, que manejadas por las ‘ratas’ de la politiquería.
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