EDITORIAL | Sogamoso quiere demoler su historia

La antigua sede del Colegio Sugamuxi, una vieja casona ubicada en la esquina nororiental de la Plaza de la Villa, tiene divididos a los sogamoseños.

Mientras los amigos del patrimonio cultural y la historia de la ciudad exigen que sea restaurada y usada como bien de interés cultural, la administración de la ciudad y el Concejo buscan su demolición.

Demoler parece ser una salida más económica. Una restauración parece ser demasiado costosa y la administración local no parece muy dispuesta a destinar recursos en obras que no generen votos.

Además la organización que preside los destinos del Colegio Sugamuxi y sus bienes, como todo ente en que esté metida la Iglesia, se queja de su “indigencia”.

Lo que resulta evidente es la ceguera de la ciudad hacia su patrimonio. Lo que hoy parece ser un “vejestorio” fue para muchas generaciones de sogamoseños el centro de la actividad intelectual y cultural.

El Colegio Sugamuxi fue fundado en 1905 por una junta presidida por el párroco Joselyn Parada Leal y de la que tomaron parte Alejandro Caicedo, Abel de J. Rico, Aristóbulo Archila, Alejo Amaya y Luis A. Reyes.

Dos años después de la fundación del colegio, en 1907, los hermanos Reyes Melgarejo donaron al colegio de Sugamuxi el lote de la Plaza de la Villa donde se construyó la sede. La obra duró tres años y en 1911 se estrenó la casona que hoy quieren borrar del mapa.

En Sugamuxi estuvo en esa casona hasta 1961, año en que se cambió a la sede que hoy ocupa. Desde entonces la casa acogió a  otros colegios como el Panamericano de Albores.

A pesar de la pero la poca voluntad de los politiqueros locales la casona fue declarada bien de interés cultural y eso la mantenía a salvo de sus enemigos. Pero no de la naturaleza, que por falta de mantenimiento, la está arruinando sin que haya ningún asomo de una posible restauración.

La estocada final parecía que iba a venir del Concejo local que aprobó retirarle a la edificación la calidad de bien de interés cultural lo que daría vía libre a la  demolición, misma que comenzó con la remoción del techo y que fue detenida gracias a una acción de tutela.

El tutelante es el capítulo Sogamoso de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, que interpuso ante el Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo el recurso jurídico para que se restituya a la casona el la calidad de bien de interés cultural.

Ahora parte de la historia de la ciudad pende de la voluntad de un juez y es posible que la historia de la antigua sede del Sugamuxi termine en una demolición que arrastre el patrimonio y la historia de la ciudad.

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