Opinión | Para olvidar

Opinión | Para olvidar

Por: Carlos Carreño | Lo interesante del contexto artístico nacional, y en este el que se presenta en nuestro Departamento de Boyacá, es la heterogeneidad, no solo de los lenguajes de producción sino también de los espacios para socializar procesos artísticos en las artes plásticas y visuales, lenguaje que tiene gran cantidad de hacedores en esta región que siguen los  diversos caminos reflexivos que permite el oficio.

Si bien he reiterado en mis columnas, no solo de este periódico sino también en otros de carácter regional, la importancia de fortalecer procesos serios y comprometidos con la confrontación desde una perspectiva investigativa profesional, como el Concurso Departamental de Pintura Comfaboy, el Encuentro Departamental de Artes Plásticas y Visuales, entre otros, también es cierto que en algunos sectores de nuestro quehacer aun se sigue pensando que una exposición es lo mismo que una vitrina, que un mostrario, y en el mejor de los casos, que una feria.

Resulta irrespetuoso con el público de una ciudad como Tunja, que va creciendo de manera acelerada y cuyos ciudadanos buscan cada vez más espacios de esparcimiento, análisis y encuentro estético, el organizar muestras que poco distan de las valiosas “ferias  de artística” de los colegios, donde se yuxtaponen obras, donde se muestra de todo para validar su trabajo, exposiciones de poco rigor curatorial con desastrosos diseños museográficos y ausencia absoluta de una conceptualización museológica acorde con las necesidades y dinámicas del sector.

Y es que resulta muy desagradable encontrarse con exposiciones como la Itinerante del “Maestro” Siauchó en Tunja, quien no contento con meterse a codazos en la programación del Festival Internacional de la Cultura en su trigésima séptima versión, invadió con sus enormes, atiborrados y aburridos lienzos el Crem de la Alcaldía y los corredores del Palacio de Servicios Culturales de la Secretaría de Cultura y Turismo de Boyacá.

Otro tanto aportó el Tercer Salón de Pintura “Frutos de Boyacá” que organizó la Fundación Universitaria Juan de Castellanos en su VIII Semana Científica “Ciencia y Vida”. Vale la pena aclarar que no se trato de una exposición tan chocante como la del “Maestro” anteriormente mencionado, sino de una muestra que no dice mayor cosa, confusa en sus áreas de participación y contradictoria en su montaje, y no creo que haya sido por el tema que metafórica y simbólicamente es bastante amplio para su abordaje, sino por carecer de un planteamiento curatorial que buscara crear un argumento. Lástima porque hay algunos artistas que hubieran sido  de gran aporte si se les hubiera articulado de mejor manera como el caso de Leonardo Sanabria, Carlos Guerra, Florentino Vega y Eduardo Aguirre.

Por último, y ya abarcando el tema departamental, la décima versión de la Zocan Departamental de Artes Plásticas que organiza el Instituto de Cultura y Turismo de Duitama, es una muestra más de la falta de compromiso institucional serio y comprometido con el sector, pues es absurdo observar como para otras actividades como el Cacique Tundama, y la Semana Bolivariana hay gran cantidad de recursos de destinación fija, mientras que para el evento más antiguo de las artes plásticas boyacenses vigente aun, no se hayan apropiado recursos en la asignación presupuestal, buscando plata por todos lados a último momento para dar premios y pagar jurados, creo que es importante reflexionar alrededor de este asunto, pues después de diez años ya era hora de estructurar el evento de mejor manera. Además, la convocatoria fue confusa e ingenua en su planteamiento por áreas, cuya descripción resulta un ladrillo mal digerido.

Otro problema es el haber mencionado que se trataba de una exposición que iba a contar con Curaduría y además con jurados, cuando en realidad se acepto todo lo que llegó y no se contó con una preselección y selección como lo exigen las reglamentaciones vigentes al respecto, además de no contar con una producción de textos que soporten el conjunto de obras ni un planteamiento museológico que le permita existir como espacio de confrontación.

Una verdadera lástima pues el proyecto base, del cual hice parte en su reestructuración hace unos cuatro años, está planteado de manera seria  y  profesional, con unos ejes de acción acordes a las dinámicas del quehacer creativo actual del denominado arte contemporáneo.

Share:

Comentarios

Comentarios de Facebook