EDITORIAL | Acabemos con las fiestas de julio

Desde hace unos diez años, después del 20 de julio, escuchamos por doquier las mismas protestas "que fiestas tan malas, no hay como las de antes".

Puede que sea cierto, y de ser así, deberíamos volver a la tradición del siglo XIX en el que las fiestas de Sogamoso se celebraban en enero y coincidías con la fiesta de Reyes.

Esa tradición se mantuvo a pesar de la ley 60 del 8 de mayo de 1873 que declaró el día 20 de julio como festivo nacional, pero ahí empezó el germen de lo que sería una de las razones para que Sogamoso decidiera establecer sus festividades a mitad de año. La otra, era la feria ganadera que se realizaba después de la "saca" de ganado del Casanare.

Aunque a comienzos del siglo XX se celebraban en Sogamoso las dos festividades, poco a poco, la fiesta de enero fue perdiendo valor e interés, especialmente económico, hasta que se decidió hacer sólo la de julio.
A partir de entonces las fiestas obtuvieron gran valor e importancia, debido especialmente al gran mercado ganadero que se concentraba en Sogamoso.

Pero es muy posible que quienes protestan se refieran a la calidad que alcanzaron las fiestas de Sogamoso de mediados de los 60, cuando se creó La Feria del Sol y del Acero. Para alcanzar fiestas de tanta calidad y trascendencia entonces habría que pedir que Sogamoso volviera a ser una ciudad industrial y ganadera, algo que ya no es.

En vista de esto, deberíamos volver al las fiestas de enero, mucho mas humildes en su surgimiento y con la verdadera tradición de los festejos de Colombia.

Si las fiestas de julio son tan malas y aparte de borrachos y heridos no dejan mas que protestas por la pésima calidad de los espectáculos bien haría la ciudad en acabarlas de una vez por todas.

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