Yo, realmente, no me emocioné tras la ceremonia en Tunja; todo lo contrario me siento, completamente, indignado por ver como en pleno siglo XXI apoyamos, como sociedad, concursos de este tipo.
Laura Orjuela Holguín, es el nombre de la hermosa joven, oriunda de Puerto Boyacá, que estará luciendo con orgullo una banda que le atraviesa el alma con unas letras que, unidas, se leen como Boyacá. Solamente, me bastó ver un par de fotografías de ella para estar, plenamente, convencido de su hermosura, elegancia y porte; pero fiel a mi pensamiento sentí la necesidad, imperiosa, de expresar mi repudio a esta tradición, arcaica, que muchos ven como un evento importantísimo para el país y que, lamentablemente, paraliza a propios y extraños durante un fin de semana entero en la mágica ciudad del caribe.
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Desde 1934, este evento apoyado por el morbo de mis compatriotas se lleva a cabo en la capital del departamento de Bolívar y se ha convertido, año tras año, en uno de los escenarios más importantes de la farándula nacional. Candidatas de todos los departamentos del país, y de los distritos de Colombia, se dan cita en un concurso que parece más una exposición canina que una competencia humana.
Las señoritas, previamente elegidas en cada región, son la insignia del departamento que tiene su nombre sobre una banda que ellas lucen como su uniforme. Lo más paradójico del asunto es que, por ejemplo, nunca he visto a una candidata de Boyacá que mida 1,60 m, que tenga las mejillas coloradas o que tenga una belleza 'natural' como la mayoría de las hermosas mujeres de mi departamento; todo lo contrario son mujeres altas y con rasgos físicos escasos entre las damas que circulan por las calles de los municipios boyacenses.
Durante los 3 días, que demora la competencia, las hermosas mujeres lucen sus cuerpos en traje de baño, de gala y típicos, de cada departamento, mientras millones siguen sus pasos a través de la caja boba (televisión) sin saber por lo menos sus nombres.
El día de la elección y coronación de la Señorita Colombia, la ganadora, recibe como premio un viaje a representar al país en un evento, igual de estúpido, en cualquier parte del mundo. Ese mismo día, millones de ojos y oídos ansiosos por esperar ver una caída o escuchar una respuesta, tonta, siguen la transmisión a través de la más grande prostituta del país (RCN) y expresan su falso 'regionalismo' gritando 'esa es, esa es, esa es'.
Parece que hablaran de un objeto y no de un humano de sexo femenino con corazón y cerebro. Un espanto. En esa velada, además, uno de los momentos de mayor expectativa es cuando el presentador lanza preguntas, planas, a las mujeres en traje de baño y frente a todo un país. Claramente, los nervios de ellas se pueden comparar con los de Falcao cobrando un penal en la final del mundial: Tiene todo un país sobre su espalda. Los espectadores, son tan grotescos que se ríen de sus respuestas, cuando muchos de ellos ven una cámara, en un matrimonio, y se esconden. Eso, se llama: Doble moral.
¿Por qué se lleva a cabo esto, entonces, y además qué lo hace tan "llamativo" para el pueblo? La respuesta a mi pregunta es simple. En primera medida, esto es otro de esos negocios que mueven cifras con varios ceros a la derecha.
Todo el show hace circular millones para los organizadores, ciudad (Cartagena) y administraciones departamentales ¿No creen ustedes que de acá sacan tajada las gobernaciones? Yo sí, la verdad. Por otra parte, en un país como Colombia, con unos niveles de educación tan pobres un evento tan superficial como este le viene de maravilla al pueblo. Para gozar del reinado no hay que leer, no hay que investigar, no hay que saber del tema. El facilísimo del colombiano, promedio, hace que la velada de elección y coronación de esta payasadas tenga más audiencia que un debate presidencial. En suma, Don Raimundo Ángulo, y otros, se llena la billetera mientras el pueblo se llena la cabeza de fantasia y exposición de la mujer como objeto sexual.
Finalmente, no creo que si Laura gana en Cartagena nos convierta, automáticamente, en un departamento con niveles más bajos de corrupción o que la educación y la salud de los boyacenses tienda a mejorar por traer una banda que dice 'Miss Colombia'. Ojalá, algún día pudiéramos darle una importancia similar a un concurso de poesía, pintura, música, teatro o deportes en nuestro país y departamento, aunque lo dudo. Sigan viendo el reinado mientras millones de jóvenes no pueden acceder a la universidad o mientras en las calles hay niños que mueren de hambre. El reinado sí es importante, lo otro no.
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*Escritor, columnista y conferencista.
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#DESPIERTACOLOMBIA.
Generando consciencia, tendremos nuestra revolución.

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