Este domingo los colombianos, al menos aquellos que votan, elegirán al Presidente que ha de regir el destino del país por los próximos cuatro años.
Las cartas están echadas y no hay camino distinto que elegir a uno de estos siniestros personajes.
Por un lado el candidato presidente, Juan Manuel Santos, que ha dedicado las últimas dos semanas a usar la ‘artillería’ estatal para ‘bombardear‘ los medios con su discurso de que “no hay paz posible sin él”.
Además de repartir lo que quedaba en el tarro de mermelada, Santos hará lo que sea con tal de quedarse en el poder.
El candidato presidente, hambriento de poder y gloria, hará lo que sea para quedarse.
Por su parte el candidato de Uribe, Óscar Iván Zuluaga, no logra convencer y pocas explicaciones creíbles ha dado su campaña sobre las presuntas chuzadas y la relación con el hacker.
Zuluaga, tampoco da para pensar que no será comandado por el ex presidente Uribe.
No hay tercer camino. El voto en blanco no es una opción, pues en segunda vuelta no valen de nada y apenas serán una estadística.
Así las cosas, con un escenario tan oscuro en el que uno estos personajes siniestros será el presidente, a los colombianos sólo les queda la esperanza de que pasen pronto las elecciones y el país siga en las mismas, gobernado por oligarquías y mafias políticas corruptas.
En este país abstencionista y polarizado por los delincuentes de cuello blanco, este domingo no queda más que dejar que el diablo elija a quien lo ha de representar.
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