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Un reto a los elegidos

Un reto a los elegidos
Atalaya de César Rodríguez Granados
Por: César Rodríguez Granados | El escritor, militar y político español Jorge Manrique, hace 530 años incluyó en el discurso póstumo a la memoria de su padre la célebre frase: “Cualquier tiempo pasado fue mejor”.
 
Cada nueva generación la aplica con prodigalidad como un latiguillo, para justificar, en cierta forma, los males que la aquejan y comparar la manera de vivir con los tiempos idos; de ahí que, actualmente, resulte casi inevitable referirse a dicha expresión y apelar a un sincretismo de tradiciones entre el hoy y el Sogamoso del ayer.  
 
Estas notas surgen de una profunda preocupación personal, cívica y profesional al observar, oír, sentir y vivir la amarga y triste realidad de este Sogamoso venido a menos, de este Sogamoso que perdió el brillo de su luz propia, de este Sogamoso individualizado como subalterno del desarrollo y del progreso en el ámbito departamental.
 
De este Sogamoso agobiado por el estigma de haber sido “la ciudad ambientalmente más contaminada del país”, así tal afrenta haya sido superada en la realidad presente; de este Sogamoso sin norte en proyecciones urbanísticas privadas y de interés social, de este Sogamoso que perdió la autenticidad y la dinámica de su espíritu comunal, de este Sogamoso decadente en sus principios y valores. Estamos incubando una sociedad en cuya dimensión política tiene todos los derechos pero ninguna obligación para su entorno.
 
Y, en este Sogamoso venido a menos, existe el comercio establecido pero avasallado y dependiente de capitalistas foráneos que extraen sus ganancias para invertirlas en otras ciudades, de este Sogamoso pedigüeño y conformista con “las migajas de pan que caen de la mesa del rico Epulón” representado por el Estado, de este Sogamoso con la cara sucia y peor vestido con su amoblamiento urbano, de este Sogamoso sin zonas verdes, sin escenarios deportivos adecuados a las necesidades insatisfechas de sus instituciones educativas públicas y privadas.
 
¿Hasta cuándo en este Sogamoso venido a menos, haremos de la “Plaza 6 de Septiembre” y de la “Plazoleta del Sol” las vitrinas comerciales de los mercachifles de todo el país, protegidos por nuestros gobernantes de turno, para que por unos pocos pesos le compitan de hecho con ventaja al comercio legalmente establecido, con las ventajas propias de la cultura del contrabando, nada de lo que allí se compra tiene garantía de calidad, su presencia es calamitosa para la buena presentación de la ciudad.
 
Los toldos o carpas de lona de los mercachifles, traen a la memoria de los sogamoseños antiguos,  la imagen de la plaza de mercado que allí mismo funcionaba pero sin la presencia del Centro Administrativo Municipal. Todo apunta a que los alcaldes se regocijan con el espectáculo de los mercachifles, desde las ventanas de su Despacho oficial.
 
En este Sogamoso venido a menos, la ola de inseguridad residencial, comercial y callejera inexorablemente crece sin control, sin un servicio de vigilancia efectivo para reducir el accionar del hampa criolla ni de la proliferación de malandrines que cada día se toman mayor confianza en la comisión abierta de sus delitos. Las exigencias de un cambio o de una corrección a tal situación de inmovilidad y de pasividad, no tienen eco en los despachos de la Personería Municipal, de la Secretaría de Gobierno o de la Procuraduría Provincial.
 
La Procuraduría Ambiental y Agraria de Boyacá, alguna vez importante, a todas luces es ahora inoperante frente a las atrocidades ecológicas  que nadie las detiene, pero que abarcan y amenazan severamente el presente y el futuro de la biodiversidad de Sogamoso y de la Provincia de Sugamuxi.
 
En cuanto a CORPOBOYACÁ, es poco y nada lo que hace para controlar la tala y destrucción de especies nativas, reemplazadas por pinos y eucaliptos en las cuencas u hoyas de ríos y quebradas en proceso de extinción y ni se diga de cómo la desaparición de los humedales a muy pocos les importa.
 
Por este Sogamoso venido a menos, apabullado por muchos más problemas y dolencias pendientes de solucionar y remediar, parece ser que este es el momento inaplazable de meditar, de hacer un alto en el trajín cotidiano y analizar con criterio de pertenencia y por el bien supremo de Sogamoso, las calidades personales, profesionales y sociales de los aspirantes a ocupar la Alcaldía, el Concejo Municipal y de quienes llevarán la representación de Sogamoso a la Asamblea Departamental y a la Gobernación de Boyacá, todos ellos durante los próximos cuatro años.
 
Se trata es de elegir a los más capaces, se trata es de consagrar entre los mejores candidatos a los nuevos servidores públicos, se trata es de escoger el mejor Programa de Gobierno acorde con la realidad fiscal y presupuestal municipal, se trata es de seleccionar a personas reconocidas por su probidad, se trata es de que los electores no lloren de arrepentimiento por una elección que en nada contribuyó al cambio urgente que demanda Sogamoso, tan culpables seremos entonces quienes elegimos como los elegidos.
 
Sogamoso es una ciudad intermedia, que exige ser sometida a cuidados intensivos desde la Alcaldía, desde el Concejo Municipal y desde la asistencia calificada de los organismos no gubernamentales. Este procedimiento es ineludible si queremos que Sogamoso vuelva a recuperar su vigor, su salud y su carácter.
 
Hay que anestesiar y extirpar todos los tumores malignos que están en contra de sus probabilidades de crecer, de progresar y de reproducirse con hijos que la ayuden al fomento del empleo, al crecimiento de sus ofertas universitarias, a la restauración de su imagen nacional e internacional con el auspicio de eventos comerciales, industriales y deportivos escenificados en su propio patio.
 
Sogamoso, clama por restablecer los valores y normas básicos de cultura ciudadana. Tan extraviada de su rumbo como el sentido de pertenencia está la cultura ciudadana y, sin embargo,  nos flagelamos con mucho de fariseísmo por los vicios sociales crecientes, sin admitir que apenas somos víctimas de nuestro propio invento, de nuestra indolencia. 
 
Ejemplos evidentes de esta pecado capital, entre muchos otros, están algunos que aún en la simplicidad de su exposición son de cardinal trascendencia para el bienestar de la comunidad, tales como: el irrespeto por la señalización y normatividad del tránsito automotor, el arrojar basuras en las orillas de nuestras carreteras de acceso y en el cauce del Río Monquirá que atraviesa y divide de sur a norte la zona urbana más densamente poblada, el destruir el escaso amoblamiento urbano existente, el mutilar en nombre del “ornato” las menguadas arboledas de las avenidas y zonas verdes, el  invadir e irrespetar el espacio público con toda clase de actividades ilícitas.
 
Y, así podríamos seguir con esta lista de máculas que manchan y ocultan el civismo, aparentemente sin más esperanza que la politiquería y el gamonalismo. Actitudes y procederes que contravienen la más famosa regla de oro de lo que debe ser la cultura ciudadana: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. (Benito Juárez, Benemérito de las Américas).
 
Sogamoso, necesita líderes que se forjen en la batalla de la administración y orientación públicas hacia el futuro, asegurando laboriosamente un porvenir rico en innovadoras perspectivas de desarrollo y de progreso en todos los aspectos de la convivencia de su cotidianidad. Necesitamos una dirigencia que se aparte del “canibalismo” político, una dirigencia que haga menos peroratas  y haga discursos breves para inaugurar las obras que demanda el desarrollo y el progreso de Sogamoso.
 
Al escuchar a los candidatos, en sus grandilocuentes resúmenes orales sobre sus “Programas de Gobierno”, planteados en sus mítines urbanos y rurales, como en sueños vemos a un Sogamoso pujante, progresista, hermoso y acogedor.
 
Sin embargo, al despertar, caemos en cuenta de que, curiosamente, ninguno de los candidatos novatos o veteranos en estas lides políticas, hace la mínima alusión al estado financiero y presupuestal municipal. ¿Por qué no lo hacen?  Nadie sabe cómo financiarán sus megaproyectos y ni siquiera los gastos de sus respectivos despachos. Los señores candidatos tienen la palabra.
 
Retamos a quienes sean elegidos el domingo 25 de octubre de 2015, a comenzar la tarea de recuperar a Sogamoso, de liderar sin egoísmos politiqueros a la nueva clase dirigente de nuestro terruño y acuñar para nuestra propia historia no la frase de Jorge Manrique de que “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, sino una que  será escrita a partir de los próximos  elegidos, de su puño y letra, y, será el lema que acompañará en el futuro el escudo espiritual de Sogamoso. Amén.

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