En esa Zona, un grupo de Norteamericanos construyeron a comienzos del siglo XX, hermosas casas de un piso, pintadas de blanco, con todos los servicios, en el sitio denominado La Esmeralda, ubicada a 30 kilómetros del municipio nortesantandereano de Convención; después de haber transitado por el pozo del Tuntún y el caserío de la Esperanza. En ese lugar instalaron los balancines para extraer el petróleo, que luego conducían por gruesas tuberías de acero al campo de Tibu, el crudo llegaba a dicha estación, desde donde era bombeado para cruzar los puntos más altos de la cordillera.
Los pobladores de la región se desplazan en plan de turismo para observar desde lejos el área de explotación, como si fuera un escenario teatral; pues mientras ellos vivían en condiciones de pobreza ,una nueva clase social conformada por hombres y mujeres altos, monos, profesionales en ingeniería de petróleo, mecánicos, electricistas, que hablan inglés ,tenían las comodidades nunca vistas en la región, tales como neveras, ventiladores, luz eléctrica permanente producida por motores diésel, mientras el pueblo de noche se ilumina con lámparas de petróleo o gasolina.
La compañía petrolera creó un modelo de urbanismo para que sus hombres y familias estuvieran a gusto en tierra extraña. El diseño de los campos de trabajo era lo más parecido a forma como vivían en su país de origen. Por eso crearon comodidades, para no salir a realizar compras.
La empresa era exigente en la puntualidad en el trabajo, la eficiencia y el respeto a la autoridad empresarial .Todos los días a las 7 de la mañana, se escuchaba una sirena a altos decibeles indicando que los obreros de la compañía petrolera debían estar listos para entrar a las labores de explotación y a las 6 de la tarde ese mismo ruido se repetía, para recogerlos y ubicarlos en el nuevo barrio obrero que construyeron en un sector marginal de la población ,como nueva clase asalariada con servicios mínimos para vivir en condiciones aceptables: agua, luz, trasporte, salud, y comisariatos para hacer sus compras.
La explotación del petróleo desarticularon a muchos obrero de las actividades rurales y los impulsaba hacia una nueva cultura de consumo que encontró expresión en los comisariatos de la empresa.
En el año 1939 la compañía Petrolera dio al servicio público la vía Convención-La Gloria, que permitió conectar a este municipio con El Carmen y el río Magdalena., transitadas por cerro tanques y camiones de la empresa Catama ( Transportes del Catatumbo) que llevaban el crudo para las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena., y materiales de explotación petrolera, que los niños imitaban en sus juegos fabricando carros de madera añadiendo tarros vacíos semejante a los camiones cisternas.
En el Llano del Tabacal, las costumbres se alteraron, desde la instalación de los americanos, se abrieron cantinas y billares que daban rienda suelta a los trabajadores que los fines de semana querían descansar de las arduas tareas del campo petrolero, consumiendo licores y escuchando rancheras que estimulaban el ánimo machista, para luego terminar en el Cinco Rojo o zona de Tolerancia.
En las escuelas los estudiantes se comunicaban con sus amigos, con nuevas palabras como mister, Ok, Bye, que habían aprendido escuchando a los gringos, pero también a la hora del almuerzo cuando salían de la escuela, se agolpaban en las casas con zaguán donde descansaban desnudos en sus hamacas, para refrescar su anatomía, exhibicionismo que ocasionó problemas disciplinarios a niños inocentes, creando malestar en la gente que vivía alrededor, ya que consideraban como conductas obscenas y solicitaron a las autoridades educativas que estudiantes mayores acompañaran a los infantes, con el rango de vigilantes para evitar la observación de estos comportamientos.
Algo que nos ponía tristes, era presenciar como los campesinos que veían pasar los carros de la compañía, entre ellos una camioneta Ford modelo 56 color verde que llamaban la Lora, alzaban sus manos en señal de: ¡ pare y llévenos.! pero no era así, las órdenes de los americanos eran rígidas de no llevar a nadie que no fuera trabajadores, ya que se imaginaban que los indígenas Bari, con hambre salían a la carretera a asaltar los vehículos de la Compañía petrolera; creencia que los llevó a repartir periódicamente alimentos Esparcidos en el aire por avionetas, con el propósito que cayeran en las malocas de los indígenas.
Muy pronto aprendimos, que como hijos de campesinos instalados en la aldea, vivíamos en desventaja con la nueva clase asalariada que tenían todo tipo de asistencia: club social, casinos y centros médicos con sus correspondientes dispensarios de droga, aspectos que carecía la comarca que vivían con calles empedradas, por donde pasaba ríos de agua sucias y los servicios sanitarios eran letrinas, ocasionando una epidemia que diezmo a la población infantil, viéndose obligadas las autoridades sanitarias de emprender una campaña de desinfección con DDT para combatir los mosquitos que se habían propagado en la región.
Todo este cambio social comenzó con la aparición del petróleo en la región, explotadas por empresas como la Colombian Petroleum Company (COLPET) y a la South American Goud Oil (SAGOC)
Los órganos de poder municipal, departamental, nacional y las instituciones educativas fueron cómplices mudos frente a la política de explotación de los hidrocarburos, que cambio las costumbres de la población cuyas vías a lo largo de los años seguían deteriorada e intransitables sin ninguna contraprestación, mientras en las zonas petroleras de México, EU y Medio Oriente, se destinaban regalías para la pavimentación de las vías como también para incidir en una mejor calidad de vida de los habitantes.
La estación la Esmeralda fue una pequeña muestra de cómo en nuestro territorio la explotación del petróleo desangraban la tierra y obtenían grandes ganancias para las empresas extranjeras, mientras la población empobrecía, permaneciendo con mínimos servicios públicos.
Hoy la zona del Catatumbo espera que el oro negro le proporcioné a los pobres el pan de cada día, a las carreteras polvorientas, el asfalto que se les ha negado y una oración de paz a los territorios en conflicto.
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*Escritor de Cuentos Cortos.
Danielquintero47@gmail.com
+EXCELSIO

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