Opinión | Boyacá, el pesebre de Colombia

Opinión | Boyacá, el pesebre de Colombia

Por: César Rodríguez Granados | Con la llegada de diciembre  los municipios  de Colombia se muestran atareados y apurados en el trajín de vestir de luces multicolores  a sus principales lugares y edificios  públicos, o sea, los más transitados  y visitados por los habitantes del lugar y  por los turistas atraídos por la singularidad del espectáculo que,  como preludio, nos conduce espiritualmente cada doce meses a la celebración del cumpleaños de Jesús de Nazareth, en la más auténtica fiesta de familia de la cristiandad.
Fastuosas son las presentaciones del alumbrado navideño de Medellín, Bogotá, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Pereira, Manizales, Popayán, Pasto, Tunja, Corrales, Puente de Boyacá, Tibasosa, Paipa, Pantano de Vargas, etc.

En el caso de Boyacá, Tunja, fue pionera en el decembrino derroche del alumbrado navideño en el marco del prestigioso Aguinaldo Boyacense. Al paso de los años, el ejemplo capitalino fue copiado con la timidez de la disponibilidad de sus recursos fiscales por Paipa, Sogamoso, Duitama, Tibasosa, Nobsa,  y,  de un momento a otro en forma espectacular por el Municipio de Corrales, que por obra y gracia de sus artísticos arreglos luminosos se  transformó  en el principal centro de atracción turística departamental del fin y comienzo del nuevo  año.

Caravanas interminables de automotores testimonian el interés despertado a nivel nacional por la joya luminosa e histórica de Corrales, al nordeste de la Provincia de Sugamuxi. El Gobierno de Boyacá, influido por el buen ejemplo de los corraleños  se decidió a iluminar el campo de batalla del Puente de Boyacá, para complementar el despertar del resto de municipios y ciudades de la zona central de Boyacá, embarcados todos en una competencia de imaginación y buen gusto para aprovechar económicamente la demanda de servicios de las decenas de millares de turistas que visitan cada lugar, atraídos por el alumbrado navideño.

En los últimos tres años, las empresas de transporte automotor han habilitado espaciosas y cómodas busetas para organizar y ejecutar  excursiones  por los  lugares de mayor atractivo, con vuelta al punto de partida, en beneficio de  familias completas , que con carro particular o sin él, descubrieron que esta es la mejor  manera de gozarse el paseo, a precios módicos,  sin las preocupaciones inherentes a las varadas mecánicas o eléctricas, accidentes y/o control etílico a los conductores que se entusiasmen con la música y la cordialidad de cada sitio.

Con base en las experiencias adquiridas en los últimos años, se hace  indispensable que la Policía de Carreteras ejerza una vigilancia efectiva en puestos de  control entre quienes abusan de la velocidad automotor, el consumo de bebidas alcohólicas y el sobrecupo en vehículos particulares.  Además, que sus patrullas se conviertan en la ayuda oportuna de los viajeros que sufren percances en carretera.

Boyacá en el 2012 se ha transformado en un enorme pesebre,  con ciudades y pueblitos mostrando su pujanza, encaramados en las cimas y laderas de sus montañas y todos ellos arropados por las suaves brisas  de la amistad. En la profundidad de sus valles pletóricos de verdor,  como en cualquier pesebre familiar no faltan las vaquitas, los caballitos, las ovejitas, las carreteras y ríos y todo el conjunto con sus luces y figuras multicolores que invitan a disfrutar de días inolvidables para despedir el año viejo y recibir el enigmático 2013.

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