Opinión | Dos exposiciones en el XXXVIII Festival Internacional de la Cultura

Opinión | Dos exposiciones en el XXXVIII Festival Internacional de la Cultura

Por Carlos Carreño | Una obra de arte es un secreto íntimo y personal que por su sinceridad sensible es difícil de encontrar, pues aunque pululan personas que creen que interviniendo superficies ya están creando desde el arte, son muy pocas las que toman su oficio con el misticismo necesario para trascender el lenguaje y convertir sus imágenes en metáforas.

También son pocos los espacios que permiten experimentar la autentica apreciación estética, que para el caso de las artes plásticas requiere de la creación de una atmósfera que exprese, que cautive, que permita al observador articularse con lo que ve, penetrando en el silencio mágico de la imagen creada y no fabricada.

En contrate, son muchas las corbaticas burócratas de turno que se creen dueñas de la verdad, maltratando esa palabra tan sublime que es el ARTE, rellenando, cual costal, programaciones de eventos con infinidad de cosas…un popurrí donde se confunden prioridades, y se banalizan excelentes propuestas al lado de mediocres y aburridos objetos…

Uno de esos espacios místicos se puede encontrar por estos días en la sala de exposiciones temporales de la Casa Museo del Escribano Don Juan de Vargas, espacio que por demás es de los únicos que aun guarda respeto hacia la poética comunicativa de los artistas, al no contaminarse con garabatos prepotentes. En esta ocasión está habitada por la obra de Fernanda Ochoa, pintora de excelente factura y exquisita sensibilidad, una artista respetuosa de su oficio y apasionada con la materia, quien muestra pequeños formatos donde se desnuda para exponer el resultado de su recogimiento interior.

Y porque no decirlo, la acompaño yo, como dibujante compañero, con una pequeña retrospectiva donde el trazo devela mi interés por un oficio tan básico y elemental como sublime e inmenso…

XXXVIII Festival Internacional de la Cultura, espacio de contrastes, donde el arte se resiste a desaparecer, acudiendo a puntuales brillos que se mantienen altivos ante el show que todo tapa y oculta…un grito en contra de la grosera e irrespetuosa vitrina!

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