Gardeazábal hace resucitar a los malditos
abr19-08.
Por:
Nelson Alarcón | Como
casi todas las historias que refieran a la violencia en el
norte del Valle, el nuevo libro de Gustavo Álvarez
Gardeazábal, empieza con la referencia lejana de los
pájaros que asolaron esa región durante los
años cincuenta.
Y es que la historia violencia de esta región no se
acaba, simplemente se transforma, como se ha transformado
la historia de la muerte y resurrección de Cristo a
lo largo de más de 2000 años.
El autor mezcla de forma interesante, por decir lo menos,
la vida de un reconocido narcotraficante, hijo de un “pájaro”,
con teorías extraordinarias sobre la resurrección
de Cristo.
Para “Ramses Cruz” el protagonista de la novela
(que sin duda encarna a Iván Urdinola) huir de la DEA
y de los engaños de los gobierno de César Gaviria
y Álvaro Uribe, se convierte en la razón de
su vida. Que lo lleva a encontrar en una insólita teoría,
acerca de que Jesús nunca murió sino que fingió
su muerte ingiriendo mandrágora, la fórmula
para escapar de sus perseguidores y lograr lo que el autor
ha llamado “la resurrección de los malditos”.
Un ejemplo de la actualidad de la obra podrías ser
una frase como “Si a él – Uribe –
los gringos no lo amenazan con volverlo otro Noriega, muy
probablemente no hubiesen mandado los 600 colombianos que
han despachado atados de pies y manos a las mazmorras de Miami”.
Tal vez por revelaciones como esta, o simplemente por un antojo
del autor, esta primera edición del libro es cerrada
y no está a la venta. Pero, si alguna vez las librerías
se atreven a ponerlas en sus escaparates, permitirá
a los colombianos conocer la forma como se vive y sobre vive
en el oscuro mundo del narcotráfico, de sus relaciones
con la sociedad y las instituciones.
Es un libro delicioso de leer, pero no apto para espíritus
sensibles, ni para esa clase de cristianos que defienden la
Biblia como la única verdad de este mundo.
Gustavo Álvarez Gardeazábal se ha convertido,
tras los micrófonos de “La Luciérnaga”,
en uno de los más importantes generadores de opinión
del país.
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