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Opinión | Castigo para la buena gente e impunidad para el delincuente

Castigo para la buena gente e impunidad para el delincuente
Darío Álvarez Morantes | Con actitud solapada, bajo la imagen de nobel de paz, pero con un enfoque de plena tiranía, el presidente Juan Manuel Santos con su equipo de gobierno, arremete contra la gente de bien y muestra plena bondad con toda clase de delincuentes, que a todo nivel desprestigian a nuestro país y lo someten al más injusto sub desarrollo.

Los agricultores somos las victimas más notorias de este comportamiento, aunque hemos sido siempre los gestores de paz, produciendo la comida y cuidando cuando podemos, nuestros recursos naturales y el medio ambiente. Aquí narramos evidencias de reflexión y formulamos algunos cuestionamientos.

Resulta irónico que mientras medianos y grandes propietarios en proporción del 20% poseen más del 90% de la tierra rural, el 80% restante correspondiente a pequeños productores manejamos el 10% de esta área cultivable, algunos trabajando sin tener un metro de suelo propio, lo que muestras la mayor inequidad que nunca han podido solucionar las intenciones fallidas de reformas agrarias.

¿Por qué no aprobar una ley de equidad en la tenencia de la tierra, donde se le de este recurso a quien realmente lo trabaja? El crédito continua siendo costoso, insuficiente, engorroso, inoportuno y restrictivo, con el principio de que hay que prestarle dinero al que tiene los recursos y garantías para respaldarlo, quedando sin acceso los pequeños productores, que somos los que necesitamos la financiación; pero eso si los bancos blindados con el apoyo del gobierno, acabaron con el ahorro, nos cobran por manejar nuestra plata, cobran todos los servicios y aplican los intereses más altos amparados en los límites de usura permitidos.

¿Por qué no fundar el nuevo banco de desarrollo integral rural y medio ambiente para Colombia? Manejamos los más altos costos de producción plagados de impuestos reglamentados por la disque necesaria reforma tributaria, sufrimos las posiciones dominantes de multinacionales que nos ofrecen los insumos y como si fuera poco nuestra producción nacional es regida por los precios internacionales de productos de relativa calidad, que entran al país gracias a los pésimos acuerdos de los tratados de libre comercio, poniéndonos en situación de imposible competencia, con productos subsidiados, importados que entran  con cero arancel y todas las garantías de monopolio especulativo.

¿Por qué no se bajan los costos de producción de insumos agrícolas y combustibles y se garantiza el precio justo de los productos nacionales? Nos exigen competitividad pero no contamos con asistencia técnica, investigación ni transferencia de tecnología, que llegue en forma eficiente a los pequeños productores y en lugar de aumentar el presupuesto para el agro se reduce.

¿Por qué no se reestructura el ministerio de agricultura para que cumpla su función con sus entidades conexas bajo el marco legal de una política integral de estado para el desarrollo rural declarando la producción de alimentos como seguridad nacional con presupuesto porcentual prioritario y suficiente?

No poseemos infraestructura de riego, de almacenamiento, de transformación de materias primas agropecuarias, las vías terciarias que utilizamos son las más abandonadas y la secundarias y primarias son las más atendidas, pero en mal estado por  la gran apetito de satisfacer los intereses de políticos y contratistas corruptos.

¿Por qué no iniciar un plan de infraestructura desde las regiones para motivar el desarrollo de las potencialidades de cada sector productivo con veeduría de las comunidades? No nos sentimos seguros en nuestra cotidianidad rural y cuando muere un agricultor, es considerado como un caso aislado, sin importancia, que ni siquiera influye en las estadísticas delincuenciales de los reconocidos cabecillas que orgullos ostentan records en los diferentes grupos al margen de la Ley, como presión de futuras negociaciones.

¿Por qué no se impone el estricto respeto a la vida con justicia eficiente y penas ejemplarizantes para la delincuencia incluyendo cadena perpetua y pena de muerte para violaciones y delitos atroces?  Es ridículo ver como los delincuentes se burlan de la ley, porque saben que los investigan, los capturan y los sueltan o les dan penas irrisorias, por aceptar cargos, por colaborar con la justicia, por no delinquir en la cárcel, o logran beneficio de casa por cárcel, o se les dan  centros de reclusión elitistas para condenados con fuero especial o capacidad económica y poder de prodigarse comodidades. Mientras ahora con el nuevo código de policía el ciudadano de bien no puede equivocarse, porque el uniformado tiene la razón y lo multa o le cobra su tarifa.

¿Por qué no se acaba con la alcahuetería de casa por cárcel y de los centros penitenciarios especiales, fortaleciendo la ley para que el preso trabaje en pago de su comida, vestido y servicios, sin las posibilidades de continuar delinquiendo desde su presidio, ni siendo una carga para el estado? En el trabajo los campesinos no somos formalizados y de hacerlo tendremos que trabajar más para pagar nuestra seguridad social y recibir el auxilio funerario que llaman pensión.

Se explota a la comunidad laboral, se permite el acoso laboral y el gobierno muestra cifras alentadoras por debajo del 10% de desempleo cuando la realidad supera el 20% a no ser que incluyan el rebusque y las profesiones delictivas. En política todo se vale y la corrupción es el arma fundamental para llegar al poder, unos con votos, otros con dinero y las Farc con cinco curules en la cámara y cinco en el senado, por acuerdo con el gobierno.

¿Por qué no se estudian las hojas de vida de los candidatos y la procedencia de sus recursos de campaña para legitimar o no sus aspiraciones y su elección, porque no se aprueban cinco curules también para los agricultores tanto en la cámara como en el senado, como mínima muestra de igualdad, o es que tenemos menos dignidad o debemos demostrar prontuario delictivo? Lo que falta para motivar el desarrollo rural en Colombia es voluntad política, se deben acabar los discursos y pasar a las acciones, prescindir de los apoyos a dedo y programas a medias para abocar un verdadero programa integral que permita el reconocimiento y dignificación del campo colombiano, con aprecio y respeto por los recursos naturales y el medio ambiente.

El apoyo internacional y gran parte del endeudamiento, no debe ser para la guerra, sino para consolidar el proceso de paz con justicia, equidad, ética, disciplina, respeto y construcción de capital humano. La grave situación no se resuelve con castigo para la buena gente e impunidad para el delincuente.

Dijo un agricultor: En Colombia estamos aguantando mucha hambre, pero el presidente va a recibir muchos hermanos venezolanos para que nos toque de a más poquita hambre,

“Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo, a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”
- Abraham Lincoln.

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