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Opinión | Escuelas rurales que tejieron historias

Daniel Quintero Trujillo* | "En el camino que sube y baja la montaña, con viento, sol o lluvia, allí se encuentra una Escuela Rural como un faro iluminando el desarrollo veredal" @daniquinterot

Cuando recordamos las Escuelas Rurales  del municipio de Firavitoba, vienen a la memoria viejas casonas, cerca a un camino veredal  de donde se divisa a lo lejos, esparcidas entre campos y sembradíos, las clásicas viviendas campesinas, de donde salían los niños de distintas edades a estudiar en las Escuelas del Bosque, San Luis, Los Alisos Alcaparral, Las Monjas, San Antonio o Diravita Llano.

Estas instituciones tenían  aproximadamente unos veinticinco  estudiantes de distintas edades, que ocupaban el único salón de clase.

Los estudiantes llegaban con las cotizas mojadas por el rocío, las narices frías y la cara roja, unas veces caminando a campo traviesa, otros en un caballo manso y  mientras otros lo hacían acompañados con el padre o algún hermano mayor, y muy pocos se movilizaban en bicicleta.
Ya en la media mañana empezaba el bullicio en el patio que era de tierra.

En el recorrido hacia a  la Escuela,solo se encontraban con un rancho del otro lado del camino, cerca del arroyo, era lo más próximo  del vecindario, allí se reunían  con otros amigos, que venían de más lejos, para seguir unidos hasta la escuela.

De allá venían los niños Ceron y Simbaqueba, pertenecientes a una familia unida y trabajadora. De más cerca venían los Noy, Patarroyo y González, y del otro lado, venían los Melo, Fonseca y los Vargas; todos sus padres poseían amplios potreros donde criaban ovejas y algunas vacas lecheras, cuyo producto vendían en el pueblo.

Para llegar a la institución educativa los niños atravesaban potreros con cercas alambradas y de regreso se trepaban  en los árboles  buscando nidos de pájaros para robarse los huevos.

Una quebrada se interponía en el camino y la escuela, que para cruzarlo sin mojarse los estudiantes saltaban de una piedra otra y  si estaba crecido, pasaban  haciendo equilibrio sobre un grueso tronco que hacía de  puente.

En estas Escuelas se implementó el modelo educativo de la Escuela Nueva, que se caracterizaba por tener un solo profesor encargado de la formación de los estudiantes de diferentes edades y grado educativo; modelo fundamentado en los principios de la pedagogía activa, donde el estudiante era el centro de la enseñanza, se trabajaba  en equipo y funcionaba el gobierno escolar con la participación de la comunidad rural adscrita al territorio de la escuela, además, la Maestra era una auxiliar de las escuelas radiofónicas de Sutatenza que tenía como objetivo la alfabetización de los habitantes del campo.

Era interesante como en estas escuelas en el programa de educación Cívica  se les enseñaban a los estudiantes a ser líderes para que coordinarán el ir y venir de los compañeros  a las casas en su respectiva vereda,salían en formación y así mismo regresaban; incluso recibían instrucción de como ser un buen Alcalde.

En la Escuela del bosque se solía encontrar en los años 60 a la profesora Bertha Patarroyo, esperando a sus alumnos que hoy la recuerdan como una maestra seria y amable que recibía a los estudiantes en el patio para luego llevarlos al  salón de clase a desarrollar el programa escolar donde aprendían a leer y escribir, Aritmética, religión,ciencias naturales a través de la observación del medio y una férrea formación ética y moral, lo mismo sucedía en la Escuela San Luis coordinada por la profesora Elvira Zea y en Diravita Llano regentada por las profesoras Cilena y Aquilea Cuervo, que posteriormente también dirigieron la Escuela de los Alisos, y en la escuela de la Vereda Alcaparral  la  'ultima  profesora fue la señora Rafaela Salamanca de Rodríguez.

Cuentan los relatos orales que muchos alumnos se quedan dormidos en clase por haber tenido que levantarse  muy temprano a ayudar a sus padres  en tareas agrícolas, y era difícil encontrar un papeles de golosina tirado en el patio , porque ninguno llevaba caramelo para el recreo ,ya que siempre se comía frutas del campo, habas o maíz tostado.

En el pasado de estas Escuelas  Rurales salieron alumnos que hoy se destacan como excelentes profesionales en las diferentes áreas del conocimiento,de las artes y del comercio, así como sacerdotes que han dirigido la vida espiritual de la Parroquia.

Eran instituciones con ambientes agradables para la permanencia de los estudiantes,decoradas con símbolos patrios como la Bandera, estrofas del himno Nacional y figuras de héroes ,además enmarcadas a su alrededor por bellos jardines de flores multicolores que los niños cuidaban,y en un lote anexo existía la huerta escolar donde la Maestra enseñaba a los niños a cultivar hortalizas con lecciones de como alimentarse en forma saludable.

Hoy muchasde esas  Escuelas Rurales permanecen vacías,sin Maestros ni estudiantes debido a que la política del MEN no permite tener en funcionamiento  instituciones Educativas  cuyo número de estudiantes sean insuficientes ; es por ello que estas Escuelas se asemejan a los nidos de los pájaros abandonados,son espacios vacíos y llenos de basura a causa de  la decidía gubernamental que no proyecta programas culturales; solo  utilizan esas escuelas para arrendarlas y servir de cocheras criando marranos.Se espera  que en el futuro líderes comunitarios con sueños culturales impulsen programas de recuperación de estas Escuelas como centros  de desarrollo cultural de la vereda donde funcionen  actividades educativas,recreativas para todos los miembros de la comunidad Rural,

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*Educador y Escritor.
Danielquintero47gmail.com

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